El silencio de las Ramblas
Enero 22, 2008 por caminosdesilencio
Coches a un lado y a otro. En medio del paseo mimos y mimos. Las Ramblas de Barcelona -que últimamente visito demasiado por trabajo- son silenciosas. Hay sonido alrededor, pero en medio de su pavimento maltrecho suele haber silencio. Muchos turistas, pero sobretodo silencio. En algunos momentos, tanto, que llega a ser incluso ensordecedor.
Ese mismo silencio, atrapado por momentos, por el ruido de los coches se pierde por las calles de Ciutat Vella, del Raval, del Chino. Alguna vez se escucha un grito de dos mujeres que casi se lían a palos -llevo dos casos en pocos días- pero poco más- Y sorprende teniendo en cuenta que hay tanta gente. Cambia mucho hacer información de Barcelona a hacer información de comarcas. También cambian las calles.
Hoy me he encontrado a un amigo de edad indefinida que, sin lugar a dudas, yo creo que se merece la categoría de periodista mítico, por lo menos del Baix Llobregat: Pere Orriols. En más de una ocasión me ha contado su historia. Ahora, supongo debe de tener unos 90 años. Estaba haciendo fotos en una rueda de prensa, con una pequeña cámara compacta, con un pequeño trípode que aguantaba contra su pecho en el momento de disparar. “El que el pulso me comienza a fallar, amigo”, me comentaba. Y me enseñaba las fotos: “Ves, este sistema me funciona”. Sonreía.
Sigue trabajando para algunos medios locales, como El Far y alguna publicación de Molins de Rei. Él es de los pirineos pero en los años 50 decidió bajar de la montaña y acercarse a la gran ciudad. Comenzó a trabajar en un fábrica, creo que era textil, por las noches. Durante el día se dedicaba a su pasión: Ser periodista. Y lo cierto es que, aunque nunca llegó a vivir de ello, es lo que le mantiene vivo. Ha pasado como colaborador, como corresponsal, por la mayoría de los diarios de los últimos 50 años. En todos. Ya se acerca al centenario. Nunca lo ha dejado. Y de hecho, sigue estando reconocido como corresponsal en Molins de Rei de la Agencia EFE. “Pero esto lo he comenzado a dejar, comienzo a no tener edad. No puedo con todo”, me explicaba. Él hacía las fotos, escribía, sabía hacerse amigo de la Guardia Civil, ejercía de periodista en tiempos muy difíciles, trabajaba, era padre y marido.
Muchos quieren ser periodistas, pero pocos lo conseguimos y Pere creo que lo es y siempre lo ha sido. Y de vocación, de los de verdad, con más de 50 años de experiencia. Y orgulloso de lo que es: corresponsal. Como lo somos otros, y otros muchos lo han sido. El año pasado, cuando presenté mi novela en Cornellà, se me presentó Joan (confieso que no me acuerdo del apellido y espero no equivocarme en el nombre). No tardó en identificarse: Corresponsal del Noticiero Universal en Cornellà a finales de la década de los 60. “Como he visto que el libro lo presentaba un corresponsal, en tu caso de La Vanguardia, he decidido acercarme. Siempre es bueno conocer a un colega”. Su historia era similar a la del Pere, tenía su trabajo y tenía su pasión. Y hoy Pere apenas se paraba después de que acabara la rueda de prensa de Molins. Tenía otro acto en sant Vicenç dels Horts. Me daba un nuevo apretón de manos y se marchaba con su pequeña cámara compacta y con su pequeño trípode.
Apreciado Raul,
Soy la nieta de Pere Orriols. Me estremeció leer tu comentario sobre mi abuelo en tu sección de reflexiones, y te agradezco enormemente que lo publicaras. En particular des de que Pere falleció subitamente el pasado 4 de Marzo a los ochenta años de edad. Cuando leí tus palabras solamente hacía horas que había fallecido. Mientras leía era como si pudiése verle hablándote y explicandote sus anécdotas, tan animado como siempre.
Espero que le recuerdes siempre. No sé si alguna vez volverás a escribir sobre él, peró si es así, me encantaría tener la oportunidad de leerlo.
Te deseo mucha suerte con tus libros. Que la inspiración te acompañe siempre.
Núria
Hola Nuria, lo cierto es que tu abuelo era muy querido (y lo sigue siendo) por todo el gremio de periodistas. Era, de alguna forma, un ídolo para todos. Una persona entrañable de la que todos hemos aprendido. Un aliciente importante siempre que nos lo encontrábamos. Pocas son las personas que son queridas por todos aquellos que las rodean. Con tu abuelo pasaba. Tenía muchos amigos que a la vez eran sus amiradores (mi caso), que lo admirábamos por su nobleza. Me siento afortunado porque de alguna manera, Pere forma parte de mí también. Ha formado parte de mi vida y lo seguirá haciendo. Nuestra forma de hacer, de pensar, de vivir es una suma de experiencias, de gente a la que conocemos. No sé si me entiendes. Imposible olvidarlo. Es demasiado importante.
Un fuerte abrazo