La academia del cine españól entregó el domingo sus Goyas. Alberto San Juan recibía un reconocimiento como actor y en su pequeño discurso sabía como lanzar un mensaje a la conferencia episcopal -abogaba por su disolución- entre otros agradecimientos a su familia y compañeros que, de haberse querido cortar -la ceremonia se retransmitía diferida media hora- no se habría podido hacer. Quizás en otros tiempos se hubiera cortado, espero que ahora no. Fue el único momento de reivindicación en una gala para nada reivindicativa en comparación con la de otros años, pero que contó con una gran dosis de emotividad gracias a Alfredo Landa. Aún así, quizás fue de las galas más flojas, con las películas más desconocidad de los últimos años y que han tenido mayores problemas para llegar a las salas. Que la ganadora, La Soledad, haya sido sólo vista por 40.000 espectadores no es tanto por el poco interés que ha podido levantar, como por el número de salas que la han querido. Eso preocupa, como también que TVE presentara en la publicidad un pequeño anuncio con sus próximos estrenos de películas en la cadena, su pasión por el cine y que, entre estas, no hubiera ni una sola película española. Eso´sí, el anuncio de Resines en el que se abogaba por el cine español en un partido de beisbol infantil nos gustaba a todos.
Publicado el 8 de febrero en El Far