Esta semana la empresa norteamericana de cine pornográfico Vivid (o algo así) anunciaba que va a comenzar a comercializar un video porno de Jimi Hendrix, que algunos dicen que es él y otros que dicen que no. La semana anterior se hablaba de otro video calentito, Marilyn Monroe haciendo una felación. Que unos decían que sí, que otros decían que no. Aunque en este último caso no se comercializará, supongo que por ahora. Su precio de venta parece que fue 1,5 millones de dólares. El de Hendrix será más barato, no se llegará a los 40 dólares y lo podrá comprar quien quiera. Pero, seguramente, en unos días estará colgado en Youtube, que también tiene sitio para videos pornográficos. Porque lo que no está en Youtube o en Internet ya no existe. Sea reírse de un deficiente mental, hacer carreras ilegales en coches, llevar a cabo cualquier gamberrada o, incluso, maltratar a alguien. Algo que en sí, es tonto –si haces algo mal o delictivo, ¿lo vas a publicitar?- pero, sobretodo, es preocupante. Precisamente porque es algo tonto y, además, estúpido. Quizás se ha hecho realidad la profecía de los apocalípticos, hemos llegado a una sociedad tan fragmentada, deshumanizada y superficial en la que ya no se sabe que está bien o que está mal. Sólo importa estar y destacar, por lo que sea. Me acuerdo de una pintada delante de mi instituto: “Yo quiero ser alguien”. Simple, pero, demasiado desgarrador.
Publicado el 2 de mayo del 2007 en EL FAR